La idea de ISATI comenzó a formarse en mi mente cuando yo era un joven consultor de ingeniería aeronáutica, desplazado en lo que, para mí, es un país hermoso, emocionante y acogedor: España.

Disfruté de mi trabajo y me sentí valorado por el cliente final, entendiendo, al mismo tiempo, que los proyectos podían ser a corto plazo. Para compensar esa incertidumbre sentí que, si alguna vez tenía la oportunidad, crearía una compañía donde la relación con el empleado fuera cercana y humana, con un ambiente del que las personas quisieran formar parte, e incluso sentirse orgullosas de ser un miembro más.

Este buen ambiente motivaría a los consultores, resultándoles más fácil centrarse en su trabajo como ingenieros, profesión que, para la mayoría de ellos, es su pasión. Sin duda, su bienestar les haría más productivos y creativos, y esta circunstancia se vería reflejada en clientes satisfechos. Todo surgió de una idea simple que, poco a poco, se fue convirtiendo en un sueño.

Viví otras experiencias en distintos países de Europa y, años después, concretamente en 2005, surgió la oportunidad de transformar el sueño en realidad. Tras muchas horas de análisis y planificación con mi padre y mi hermana Amapola –mis socios en ISATI–, decidimos que era el momento de apostar por ello y dar el primer paso.

Al principio, el equipo de ISATI era pequeño. Supimos aprovechar la ventaja de esta circunstancia, convirtiéndonos en una empresa muy flexible y adaptable para nuestros clientes, un valor que nos caracterizaba y que hoy en día todavía se mantiene.

Por su parte, los consultores de ISATI respondieron al desafío con su dedicación y alta cualificación en los proyectos del cliente. Asimismo, nuestros esfuerzos se vieron recompensados con su lealtad.

ISATI creció. Nuestro nombre se extendió con la reputación de una empresa diligente, cuidadosa y comprensiva, características que nos permitieron –y permiten– contar con los mejores ingenieros. Estos, a su vez, aumentan nuestro prestigio gracias a los servicios de gran calidad que ofrecen a nuestros clientes. Todo se traduce en una sinergia.

En los inicios de ISATI, nuestros clientes se encontraban casi exclusivamente en España. Esto cambió gracias a mi experiencia multicultural, que nos ayudó a adaptarnos a mercados exteriores, desarrollando así una relación estrecha con clientes de Bélgica y Francia, con quienes yo había trabajado como consultor en el pasado.

Hoy en día, ISATI es una organización consolidada, con una considerable cartera de clientes posicionados en toda Europa. Nuestro conocimiento se extiende a diversos campos, desde la ingeniería aeronáutica hasta las energías renovables, pasando por el sector ferroviario. A ello se suman nuestras oficinas técnicas de Madrid y Pamplona, sin olvidar los consultores destinados en todo el mundo, desde Brasil a la República Checa.

El equipo de gestión también ha crecido, y las personas que lo conforman no solo creen en la idea inicial, sino que además la complementan con sus propias ideas personales y su vitalidad. Todo el mundo conoce su papel, asume sus responsabilidades y se entrega con absoluta dedicación.

Mi equipo y mis socios, que siempre me han apoyado, son el combustible que impulsa el sueño de ISATI, razón por la que valoro a cada uno de ellos.

A pesar de nuestros logros, sabemos que no podemos quedarnos atrás. Si queremos mantenernos en el camino de este éxito basado en la experiencia técnica, comercial y humana, debemos seguir evolucionando, continuar adaptándonos a las necesidades de nuestros clientes y a las diversas culturas de sus países. Del mismo modo, hemos de aclimatarnos a los cambios del mercado y la legislación, todo ello sin olvidar nunca el activo más importante de ISATI: nuestros ingenieros y nuestra adaptación a sus necesidades cambiantes.

Está claro cuál es nuestra misión actual: damos soluciones de ingeniería de alta calidad a través de personas motivadas y cualificadas, que satisfacen las necesidades de los clientes que habitan en un mundo en continua evolución.

¿Cuál será nuestra misión futura? Ingeniería creativa para ayudar a mejorar el mundo. ¿Un sueño? Puede ser… Pero toda gran idea comienza con un sueño. Como ISATI.